FORMOSA

COMUNIDADES INDIGENAS DE COLONIA “ LA PRIMAVERA”

CON TODO EL PESO DE LA LEY, DE GILDO INSFRAN

En la mañana del 23 de noviembre de 2010 policías de la provincia de Formosa, comandados por el Comisario Ricardo Cajes, llevaron adelante una constatación judicial que se realizó en un campo ubicado a la vera de la Ruta Nacional 86, en proximidades del lugar donde el gobierno formoseño planea construir la Universidad de Laguna Blanca, apropiándose de territorios ancestrales de la comunidad indígena de “ La Primavera”.

El plan judicial/policial

El juez Julio Raúl Mauriño libró dos órdenes de allanamientos en el Expte. 90/10, que fueron claves para ejecutar el plan que se trazó en el terreno político y que luego se ejecutó a través de los brazos judicial y policial del régimen de Gildo Insfran.  

El objetivo aparente se orientó a desalojar a los ocupantes del campo ubicado a la vera de la Ruta 86, cuando en realidad toda la estrategia estuvo destinada a terminar con el corte de ruta que las comunidades indígenas venían llevando adelante desde meses atrás, como único mecanismo posible para reclamar por sus derechos, sistemáticamente violados por el régimen de Insfran. Todo estuvo orientado a que el objetivo se concretara de cualquier manera y a cualquier precio. Solo importó que se lograra el propósito que políticamente se había decidido, recurriéndose a ciertas sutilezas y apariencias de legalidad muy burdas. Lo que sobresalió fueron las facultades ilimitadas que se dio al personal policial para hacer uso de la fuerza pública, no solamente para lograr el desalojo sino para conseguir que los indígenas abandonaran el lugar.

En el lugar se hizo una extraordinaria demostración de fuerza. Fueron más de cien efectivos policiales los que intervinieron, con varios móviles, dos de los cuales funcionaron como ambulancias, lo que permite entender que los responsables del plan se representaron que se podían producir heridos y muertes.

La salvaje actuación policial

El grupo policial, fuertemente armado, actuó con extrema violencia y de manera sistemática. Es evidente que entrenaron al personal con antelación a que se llevara adelante el procedimiento. Se manifestaban tensos y rabiosos. Portaban armas largas, armas reglamentarias, escudos y otros pertrechos típicos de los escuadrones que actúan ante manifestaciones violentas. Se sumó un plus de incitación por parte del personal policial frente a quienes participaban de la protesta y de la ocupación. En vez de persuadir a los manifestantes para que se retiraran del lugar, generaron las condiciones más propicias para que se produjera un enfrentamiento encaminado a doblegar por la fuerza a quienes reclamaban.

Fue evidente que la policía recibió la orden de terminar con el corte de ruta, a cualquier precio, porque era la protesta que mayor molestia producía al poder político formoseño, que terminó por utilizar al poder judicial para que recurriera a la violencia policial, tratando de brindar una apariencia de legalidad a la decisión política que ya se había tomado de reprimir la protesta social legítimamente encarada por las comunidades indígenas de “ La Primavera”, que lo único que hizo fue tratar de impedir que le continúen quitando más territorio y, al mismo tiempo, reclamar la devolución de las tierras que ya les quitaron.

El por qué de la apelación ante la Cámara Federal

La defensa legal de los integrantes de la comunidad indígena de La Primavera ha solicitado repetidamente la intervención del Juzgado Federal de turno de Formosa, recusándose al Juez Federal Eduardo Valiente puesto que es un hombre totalmente adicto y complaciente al régimen de Insfran. El planteo fue rechazado por el propio Valiente, a través de una resolución sumamente pobre en argumentos y que forma parte de las grandes irregularidades que se repiten en la justicia federal formoseña, totalmente manejada por el gobernador de esa provincia. Por tal motivo, se apeló la sentencia dictada por Valiente.

Para dictar su sentencia, Valiente se valió de vulgares mentiras incorporadas a la causa a través de los testimonios de los policías. De esa manera, el referido juez de Insfran impidió la intervención de la justicia federal. Paralelamente, el fiscal federal que intervino  en el trámite sostuvo que los hechos se produjeron en un campo privado de la familia Celias, con lo cual se recurrió a una nueva mendacidad para legitimar un pronunciamiento totalmente arbitrario; este desopilante funcionario judicial señaló que  se habrían dejado armas de fuego pertenecientes a la policía provincial, elementos que nunca aparecieron ni se comprobaron que efectivamente fueran despojados.

Sin embargo, las evidencias existentes en la causa desvirtúan la resolución dictada por Valiente dado que en el Expte. 1157/10 las pruebas acreditan que los hechos se desarrollaron en la Ruta Nacional 86, de tal modo que la supuesta usurpación de terrenos por parte de los aborígenes solamente fue una excusa para provocar la represión de los manifestantes que participaban del corte, en protesta por el despojo de sus territorios. Para tener conciencia de las irregularidades ya producidas, alcanza con observar las actuaciones tramitadas en el Juzgado de Instrucción Nº 2 de Clorinda. La lectura del expediente permite comprender la magnitud del armado de la causa de usurpación. Es evidente que la intervención judicial y policial fue una excusa para cumplir con el único y principal objetivo de reprimir y desalojar a Félix Díaz y un grupo de 29 aborígenes de la etnia toba que realizaban el corte de ruta desde hacía cuatro meses por el despojo de sus tierras por parte de la familia Celias.

La importancia de la audiencia del 05 de abril

La audiencia servirá para mantener y destacar los motivos por los cuales la defensa apeló el insólito fallo del juez Valiente. Se destacará, entre otros aspectos, que la represión policial pudo haberse evitado, tal cual lo reconoció el Secretario del Juzgado de Instrucción Nº 1 Dr. Pablo Marcelo Dephilippis, quién afirmó que existían por lo menos dos caminos para ir al predio supuestamente usurpado; sin embargo, la policía evitó transitar por los caminos alternativos y provocó los enfrentamientos, mientras gendarmería nacional, responsable de preservar la seguridad en la zona, nada hizo para contener y evitar la represión policial. Finalmente, los gendarmes redactaron un informe absolutamente falso, luego utilizado por Valiente para negar la competencia de la justicia federal. De esta manera se ponían en evidencia las complicidades con punto de referencia en el poder político de Formosa.

Las grandes dudas sobre la Cámara Federal de Resistencia

Es indispensable que reclamemos la intervención de una justicia federal independiente, puesto que en Formosa no existe división de poderes, ni estado de derecho. Todo depende de la voluntad política del gobernador, que se ha enquistado en el poder desde hace muchos años y que evidentemente desea perpetuarse a través de sucesivas elecciones con apariencia democrática.

La justicia formoseña recibe instrucciones directas de Gildo Insfrán. Por lo tanto, la investigación que efectúa el Juzgado de Instrucción de Clorinda se orienta a lograr impunidad para el poder político de Formosa, para el juez que ordenó la medida y para el personal policial que efectivamente participó en la salvaje represión de la comunidad indígena  de “ La Primavera”. En ese marco, nos embarga una profunda y justificada preocupación. El recurso de apelación que interpusiera la defensa debe ser resuelto por la Cámara de Apelación de Resistencia, que también funciona bajo la sospecha de no ser una instancia neutral y transparente, sino que actúa bajo los efectos de influencias políticas, entre otros tantos condicionantes.  Varios casos, algunos de ellos resonantes y actuales, abonan las dudas y las sospechas generalizadas de la comunidad sobre esta Cámara.

Resistencia, Lunes 4 de Abril de 2011.